Los perros sí que saben de amor desinteresado.

Cuando sus amos han sabido ganarse su amor, la fidelidad de los perros es prácticamente indestructible. Los perros no juzgan a aquellos cuya vida ha dado un mal giro, sólo están ahí cada día, acompañándolos, y calentándolos. Sus tiernos y tristes ojos miran como diciendo: “aquí estoy contigo, amigo”.

 

Te deseo tener un amigo humano que sea al menos la mitad de fiel que mi perro.